ENSAYOS

Nuestras palabras te atravesarán como tus balas: La poesía en la revolución

Ilustración: Leslie Salvén

Alrededor de 1957 se funda la internacional situacionista, un grupo artístico que buscaba un motor de liberación de lo que comenzaba a representar el arte, querían lograrlo a través la lucha de clases y la inclusión política en el terreno estético. A partir del fracaso de las vanguardias que los antecedían en la lucha de un cambio revolucionario, meten un concepto muy interesante en su movimiento: “la revolución cultural”.

Múltiples matices se desarrollan a través de este concepto, uno de ellos abarca la forma en que la manifestación artística llega al “espectador” y puede ser de dos maneras: en la primera éste se queda en un estado contemplativo, y meramente individual, propio del hombre acostumbrado a un sistema de consumo capitalista. En el otro, que es al que debe aspirarse para un verdadero cambio, el espectador opta por lo colectivo, por el no quedarse sentado sintiendo la “experiencia estética” en lo individual, sino que recurre activamente al diálogo, al compartir, a que el conocimiento no termine siendo parte de las cajas de la memoria y sólo salga para querer “deslumbrar” algo que sabe, o en éste caso, que sólo recuerda.

Estas comparaciones son necesarias tenerlas en cuenta cuando queremos hablar de revolución y poesía, dos términos que no definí, por la complejidad de su trasfondo, y por no acabar con su belleza en las interpretaciones, (también porque no soy ninguna autoridad para hacerlo).

En poesía en la revolución, de Mayra Jiménez, poeta y revolucionaria, reconocida por su papel en los talleres de creación de la poesía del pueblo tras el triunfo de la revolución sandinista, diserta junto con Cintio Vitier y Fina García Marruz sobre el papel de la poesía en la revolución, trayendo a la luz lo que hablaba el movimiento internacional situacionista sobre como pasar de lo individual, a lo colectivo. En un principio se discute si el pueblo es el que debe elevar sus conocimientos para llegar al entendimiento del arte, en este caso de la poesía, o es la poesía la que debe de estar al servicio del pueblo, y ser entendida en todos sus matices.

La respuesta varía, y dista mucho de formularse una verdad o un método, lo que es cierto y mencionan, es que la poesía puede venir de todas las voces, y cuando la revolución está convirtiéndose en más que una palabra, es el portavoz de todos aquellos que quieren poner su verdad en los ojos del otro, formando un vínculo en el pueblo; uniendo y generando una memoria y conciencia colectiva, dispuesta a luchar por aquello que está moviendo sus corazones.

“Los talleres de poesía, en lo que a la literatura significan, están funcionando. […] Los integrantes son compañeros del pueblo que, la mayoría de las veces, nunca habían escrito un solo verso porque la dictadura nunca dio oportunidad para ello. La poesía que estamos recogiendo comienza a demostrar la existencia de un arte que produce el pueblo mismo. Se trata de una poesía revolucionaria”

Mayra Jiménez.

En esta poesía comienza a encarnarse la justicia, esa extraña y añorada palabra que puede ser alcanzada en verso, aunque las condiciones que ponen a la revolución en marcha se alejen mucho de figurarla entre los que imponen la ley. Por mucho tiempo se ha pensado que la poesía pertenece a un extraño culto de gente meramente intelectual, y esto, me atrevo a decirlo, es una de las verdades que más han dañado a nuestro sentir humano como sociedad, la poesía es tan humana como nosotros, es tan viva como el recuerdo de los muertos, y es de todos, del pueblo.

Como olvidar a los múltiples artistas que han muerto en la mano de crueles dictaduras, de su presente corrupto, pero lo hicieron demostrando cuan real es el verso moviendo la empatía de las personas, dirigiendo el ideal político y revolucionario hacia los causes que hagan valer la lucha en los tiempos de oscuridad; Roque Dalton, el poeta guerrillero, asesinado por su propio grupo de insurrectos, por optar por la movilidad de las masas y no por las armas, (esto no le quita el peso a la revolución, sino a los ideales egoístas en tiempos de unión colectiva); nuestro querido Lorca, asesinado por el régimen franquista, y uno de mis cantautores favoritos que menciono cada que puedo, Victor Jara, torturado y asesinado en la dictadura de Pinochet.

Me cuesta trabajo escribir tan pocos, porque la lista aumenta, sin mencionar a todos aquellos que los acompañaron: estudiantes, obreros, el pueblo mismo quien tiene una larga lista de muertos por la brutal mano del hombre, su misma especie. Sólo me queda cerrar este texto con un deje de tristeza, pero con la esperanza de que la poesía surja como una flor en el pecho de todos, como revolución, y que abandone por un momento su altar intocable, para marchar con todos aquellos que la necesiten, al servicio de recuperar cuanto de humano hayamos perdido.

Creyeron que te
mataban con una orden
de ¡fuego!

Creyeron que te
enterraban

Y lo que hacían
era enterrar una semilla.

Ernesto Cardenal

1 comentario

  1. Saludos, es interesante saber, que la poesía nos nutre de esperanza. Además, cierras la entrada del fallecido poeta Ernesto Cardenal. Me gusto tu entrada y la nostalgia de la poesía como mensajera de los caídos por otros humanos, que desprecian la vida y odian la libertad. Libertad, que se desea alcanzar con armonía y esperanza de un mejor vivir. Gracias por esta entrada, estoy encantado de su lectura.

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