ENSAYOS Política Social

El papel del hombre en la Revolución Sexual de los 2000’s

Antes de abordar esta lectura quisiera hacer una advertencia: Soy hombre y el feminismo no me corresponde, sin embargo me parece imposible escribir sobre el rompimiento de mi género con la masculinidad patriarcal sin mencionar al movimiento que me dió a entender la palabra “patriarcado” en primer lugar. Cuando hablo sobre feminismo en este ensayo pretendo siempre hacerlo desde la admiración y la reflexión empática que sí me corresponden.


Ilustración por: Silvia Tovar

En la Revolución Sexual de los 2000’s el feminismo definitivamente es la vanguardia, los hombres no podemos tomar parte en el feminismo, sin embargo nuestra postura en esta revolución no es nula, vendríamos a ser algo así como la retaguardia, listos para reaccionar de forma efectiva a las decisiones de la vanguardia. Como buena retaguardia, nuestra chamba número uno es estar atentos: escuchar y observar, en principio para empatizar y comprender, pero una vez tienes noción del mensaje es inevitable quedarse viendo solo para admirar: Un chingo de mujeres se están levantando en contra de un sistema más viejo que la idea del mundo, son la oposición a un sistema que jode literalmente a la mitad de la población mundial.

Qué momento para tomar lugar en los libros de historia… Tengo la fantasía de que hablaran de nuestra generación de hombres como una de las primeras en ser golpeadas en masa con el mensaje feminista, y digo “golpeada” porque el putazo definitivamente se siente como un putazo, que tanto duela dependerá de qué tanto hayas sido partícipe en violencia de género antes del impacto, lo que te choca te checa. Por eso existe esa gente que se pone camisetas blancas y pañuelos azules para pronunciar discursos de odio contra el feminismo, piensan lo que piensan porque en el fondo tienen miedo de enfrentarse con el monstruo de su propia culpa, y ya sabemos lo que provoca el miedo; es como decía aquel gran filósofo clásico de la Antigua República (Yoda): “El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, y el odio lleva al sufrimiento.”

Nuestro contrato para mantener el privilegio es muy antiguo, no se sabe muy bien qué dice porque está originalmente inscrito con escritura cuneiforme y su paso por tantas civilizaciones le dejó tallones en la superficie, pero los que saben sospechan que la traducción del texto original reza que los hombres firmamos y nos condenamos a vivir como idiotas a cambio del privilegio. Para mi tiene todo el sentido del mundo, siempre quise saber que tenía que ver ser un “hombre muy hombre” con mi puto derecho a decir abiertamente en la secundaria que me gustaba Jesse & Joy, y creo que por aquí iba la respuesta. Nuestro sentido de lo masculino es tan estúpido que para sostener la masculinidad hace falta ser proporcionalmente estúpido y normalmente autodestructivo.

Con esto no pretendo comparar el daño que han sufrido las mujeres con el que hemos sufrido los hombres, son condiciones que distan tanto entre sí como brecha entre los géneros, sin embargo para que la sociedad sane tiene que sanar en su totalidad y el género masculino representa el otro 50% de la población mundial.

Los hombres tenemos mucho que agradecer a las feministas por dejarnos en esta postura incómoda, pero el trabajo que queda es nuestro. Creo que vamos en buen camino, porque como dijo Sor Juana: “Si Aristóteles hubiera guisado mucho más habría escrito”, y ahora habemos muchos más con ganas de guisar para dotarnos de esa libertad, tenemos la oportunidad de construir algo nuevo y por eso hay tantos hombres pensando en qué chingados significa ser un hombre; yo no tengo los estudios para teorizar qué va a resultar de este desmadre, pero creo que las mejores respuestas vienen cuando todos nos estamos haciendo las mismas preguntas, cuando pensamos todos juntos.

La revolución para las mujeres es hacia afuera porque han sido las oprimidas, la revolución para los hombres es hacia adentro porque hemos sido el opresor. Hemos de vivir una lucha interna que comienza cuando aceptas que tienes las manos manchadas con el sufrimiento de aquellas con las que has sido abusivo en el pasado, hay cosas que hoy tenemos como terribles pero en su momento fuimos parte de su normalización, y reconocerlo duele; pero es un dolor bueno, porque no hay sentimiento que iguale a la culpa que castiga recordándote que pudiste (y puedes) ser mejor persona.

Hombres, yo creo en que podemos ser mejores hombres y en este proceso hacernos dueños de una verdadera libertad individual. Al final todo esto de la Revolución Sexual se trata de descubrir que se siente ser en el mundo sin construcciones patriarcales, las chicas han hecho sus avances, pero como dije la revolución para nosotros es hacia dentro, y si bien han puesto el ejemplo y nos ayudaron a entender lo que queremos lograr, nuestro camino no puede ser el mismo. Ellas se unen para hacer marchas porque necesitan adueñarse de los espacios, demuestran fuerza porque siempre se las han negado, nosotros al contrario hemos de demostrar nuestra vulnerabilidad, solo que la vulnerabilidad no es algo que se “demuestre” sino que se abraza con amor y ternura.

El gran acto revolucionario de los hombres de nuestra época será aprender a tener amigas y decirle “Te amo” a nuestros amigos. Amor, ternura, unión y fuerza. Si estas son las armas, la revolución es paz.

4 comentarios

  1. Me emociona y llena de esperanza ver posiciones y aportes tan constructivos. Vamoscpircbuen camino si ya hay hombres que piensan así.

  2. ¿Los hombres como la retaguardia?
    Los hombres reproducimos el patriarcado por default!
    Nuestro papel no es el de la lucha política de las mujeres, sino el de la deconstrucción de los espacios del patriarcado donde solo nosotros por nuestro privilegio tenemos acceso. Un hombre con conciencia de género debe romper los pactos de hombres, es el mismo papel de los blancos en la lucha antiracista, el de los burgueses en la lucha por la igualdad. Romper pactos de privilegio.
    Dejemos la pereza, el feminismo no tiene por que mostrarnos el camino.

  3. Sí, a los varones nos toca romper el pacto patriarcal, y sí, el feminismo nos ha mostrado el camino, no está mal, hay que recordar que precisamente del feminismo viene la advertencia sobre la importancia de romper el pacto patriarcal.

  4. No está mal, pero debiste mencionar que todo tu texto habla de los hombres cisgenero heterosexuales blancos. Porque, al meterle interseccionalidad, muchas de tus premisas cambian de configuración.

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