ENSAYOS

“Yo soy triste”

Se lee en el prólogo de una compilación de poemas de Julián Del Casal llamado “Infinita tristeza” en referencia a la personalidad del autor:

“La diferencia entre la melancolía y la nostalgia, es que la nostalgia es la contemplación de aquello que se ha obtenido y perdido, mientras que la melancolía es la contemplación de aquello que nunca se tuvo”.

Fotografía: Silvia Tovar

En tiempos recientes he hallado varios ejemplo en situaciones cotidianas en donde un individuo llega a mí pidiéndome opinión sobre un sentimiento que desconoce y lo describe de una forma peculiar, que se asemeja a lo que ciertos autores detectaron en Casal: “Esta pieza evoca en mi un sentimiento de nostalgia por algo que no he vivido”, haciendo referencia a una canción, película o cualquier forma de entretenimiento. ¿Es la confusión de estos dos términos, melancolía y nostalgia, la razón por la cual mucha gente desconozca su padecer emocional? ¿Son términos arcaico para describir la depresión?

En tiempos pasados, considerada una enfermedad, y después un tema que causaba inquietud,  ahora sabemos que la melancolía fue y será fuente de las más grandes manifestaciones emocionales del que el humano puede disponer. Se hablaba de un humor que impregnaba a cierto tipo de individuos. Podemos observar esta percepción del espíritu melancólico en las pinturas antiguas: casi siempre se representa al hombre melancólico sentado, con la mirada perdida, con un físico enfermizo, inmóvil, como esperando algo que nunca va a suceder.

Rainer Maria Rilke, importante poema alemán, versaba, en este momento de contemplación:

“No tengo amor, ni amada, ni casa,

Ni lugar donde vivir.

Y todo aquello a que me entrego

Se enriquece a mis expensas.”

Aunque, mientras uno puede disfrutar de estos personajes y sus historias, la realidad es que padecerlo es demasiado peligroso.

Entonces, sabiendo esto, podríamos catalogar estos dos términos en dos ramas distintas: La melancolía es un tipo de personalidad y la nostalgia un sentimiento.

El problema con esta interpretación es que implica que todo individuo que haya sentido en algún momento ese desconcierto en su sentir es de manera innata un melancólico.

El reciente desuso y la complejidad historia que supone proponer algo así, se puede solucionar de una manera sencilla que Perfecto E. Cuadrado nos plantea: Usar el término Saudade, prestado del portugués, y que sirve para describir aquello que nos evoca una familiaridad desconocida, una añoranza por lo perdido, y en este caso, por lo que nunca se tuvo, y como el escritor Manuel Melo lo pondría: “bien que se padece y mal que se disfruta”

Y qué mejor que el autor que da título a este ensayo, Fernando Pessoa, para describir este tipo de emoción tan compleja:

“Toda la amargura retardada de mi vida se despoja, ante mis ojos sin sensación, del traje de alegría natural de que se sirve en los azares prolongados de cada día. Compruebo que, unas veces alegre, otras contento, estoy siempre triste

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