ENSAYOS Opinión

El criterio del presente no debe censurar el pasado

    El pasado ya no es y el futuro no es todavía.

San Agustín (354-430)
Fotografía: Silvia Tovar

Echar un vistazo al pasado es una actividad recurrente para nosotros, ya sea colectiva o individualmente, rememoramos el ayer en búsqueda de respuestas que nos expliquen el hoy, al fin y al cabo el mundo que pisamos ya estaba aquí cuando nacimos.

Cambiamos constantemente, pero también cometemos los mismos errores, hoy más que nunca cargamos con la responsabilidad de crecer y educarnos en pro de regenerar la sociedad en que vivimos. Eventos de todas las magnitudes están ocurriendo, desde pequeños cambios en la forma de pensar y de vivir, hasta grandes marchas donde los gritos y exigencias se vuelven uno solo. Esta es una responsabilidad que no cualquiera quiere tomar, no es un secreto que la ignorancia y la indiferencia son mucho más fáciles que la lucha por ser diferentes.

Dentro de las manifestaciones y expresiones de opinión debe haber un cause que nos lleve a nuestro interior y nos permita cuestionar si lo que pensamos es correcto o no, la duda nos vuelve sabios. Nadie tiene la autoridad absoluta para refutar por completo algo, pero si tenemos la razón que nos permite poner las cartas sobre la mesa. Somos una generación que se atreve a dar el primer paso y a alzar la voz cuando no está de acuerdo, eso es valioso y hay que atesorarlo, pero no hay que olvidar que nosotros también podemos equivocarnos. Actualmente existe una tendencia a juzgar y cuestionar lo que nos rodea, el verdadero problema es llevar esta actitud a un extremo que impida la comunicación, como puede ser la imposición de una ideología o la censura de algún tópico. En este sentido, si se aplica esta mirada del presente al pasado estaríamos cometiendo el error de negarlo y eso es exactamente lo que no debemos hacer, no hay que perder de vista al pasado, no sólo por ser un maestro que nos puede ayudar a no cometer las mismas fallas, sino porque hay cosas de él que no debemos retomar. Por eso no podemos cerrar nuestra mente, ni censurar lo que sucedió y lo que sucede, entre más herramientas tengamos, podremos construir un mejor futuro.

La censura y la exageración de ciertos temas o eventos históricos por medio de la reinterpretación de los mismos desde la óptica actual puede nublar nuestro juicio, debemos tener en mente que hechos como las guerras mundiales o el asesinato de brujas fueron eventos que ocurrieron dentro de un marco histórico, social y cultural, la comprensión de estos ejes nos lleva a dar una mirada crítica a los acontecimientos. No se trata de estar de acuerdo, sino de ver mediante una actitud crítica y de esta forma, crecer.

Tal vez nosotros no tengamos que pelear en guerras como antes, pero eso no quiere decir que no tengamos trabajo que hacer, un pensamiento rígido y equivocado puede mover las armas tras bambalinas.

Nuestro deber consiste en derrotar a los perpetradores de la guerra.

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