ENSAYOS Política Social

Pura contradicción: el otro lado (de izquierda) del “Che” Guevara

Ilustración: Daniel Méndez

Crear un enemigo fantasma es la mejor forma de entretenimiento para la frustración, algo así como un chismes en un mercado. La figura del “Che” Guevara, que, como Mesías oligárquico, de la mano con la historia, se ha posicionado en el lugar irónico de aciago chascarrillo : pilar económico y colérico del capitalismo que tanto sublevó. Su figura ha aparecido en campañas de Mercedes Benz, en Fashion Weeks como logo de bikinis, tazas, pósters, banderas, Funkos (y eso ya es mucho que decir para un héroe revolucionario), etc. Hoy en día tendría dinero de sobra para iniciar otra revolución, quizá hasta dos o tres.

La visión de Ernesto Guevara se centró en neutralizar de todas las formas posibles al enemigo que representaba Estados Unidos, que si bien anteriormente ya se había expuesto como ególatra, sobre Cuba representó un papel oportunista. Sin embargo, como lugar común en las guerras (cuando se subleva la objetividad por ideología), a costa de motivos artificiales, como en este caso fue la conducción que se le dio al pueblo cubano en su lucha contra el “Imperialismo americano”, ha dejado saldos innumerables de muertes inocentes, casi como sobrantes por el bien de la farisaica “revolución”. Mejor dicho y expuesto, por términos más orientados: tentativa partidaria Castro-Guevarista (dictadura apartada solo por años a la de Fulgencio Batista) impulsasa en términos prácmaticos, del mismo modo que teóricos, por un manifiesto (presuntamente) marxista que alude a la abolición de un individualismo. “Fusilamientos: sí. Hemos fusilado. Fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario, nuestra lucha es una lucha a muerte” dijo el Che en las narices y ante el pódium de toda la ONU. Después, en confianza, soltó: “para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro”.

Ernesto era de las personas que creían que la homosexualidad tiene cura, y en el caso hipotético de estar vivo, sería de los que “donan” para encontrar la cura. Cualquiera que se desviara del “hombre nuevo” (concepto que el mismo formuló para referirse al individuo socialista “más completo”) era visto como un “contrarrevolucionario”. Las personas de diferente sexo eran relegadas burdamente a “pervertidos sexuales” y tanto para Guevara como para Castro consideraban la homosexualidad como una decadencia burguesa. En una entrevista en 1965, Castro explicó que “una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que un militante comunista debe ser”. De los Nazis, el gobierno cubano también adoptó el lema de Auschwitz “El trabajo te libera”, cambiándolo por “El trabajo los hará hombres” estableciendo así el primer campo de concentración cubano en Guanahacabibes en 1960. Los homosexuales, los Testigos de Jehová, los sacerdotes afrocubanos y otros que se creía que habían cometido un delito en contra de la moral revolucionaria, eran forzados a trabajar en estos campos para corregir su “comportamiento antisocial”. Muchos de ellos murieron; otros fueron torturados o violados (Vargas Llosa, 2005).

Si hipotéticamente el Che viviera hoy en día, quizá sería un Skinhead de piel oscura. En uno de sus diarios de viaje escribió; “los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués.  El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente”. Continua: “[…] el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en ‘pegar unos palos’ (emborracharse), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro que lo persigue hasta este rincón de América y lo impulsa a progresar, aún independientemente de sus propias aspiraciones individuales”.

Sin duda y en el caso hipotético de que Ernesto viviese, no hubiese pensado dos veces en proclamarse un Goebbels de Twitter . “Hay que acabar con todos los periódicos. Una revolución no se puede lograr con la libertad de prensa” decía aquel remedo, y así quedó escapulado, como sacrilegio en su lucha. Las excepciones en la prensa que permitió, se limitaban a aquellos que pensaban y forzosamente militaban su ideología. Puntualizando el caso donde, ante el periódico socialista Daily Worker, admitió al reportero británico Sam Russell: “si los misiles hubiesen permanecido (en Cuba, durante la guerra de los misiles, patrocinada y promovida en el país por la Unión Soviética), los hubiésemos utilizado contra el mismo corazón de los Estados Unidos incluyendo a Nueva York. Nunca debemos establecer la coexistencia pacífica. En esta lucha a muerte entre dos sistemas tenemos que llegar a la victoria final. Debemos andar por el sendero de la liberación incluso si cuesta millones de víctimas atómicas”.

Si un Che hipotético, estuviera con nosotros, seguramente hubiésemos descubierto en él alguna empatía con el pensamiento de Schopenhauer. Humberto Corzo, director desde 1994 del sitio Cubanet, Prensa Independiente, cuenta que Carlos Figueroa, amigo de Guevaraen los días juveniles de Alta Gracia, Córdoba, recordó: “yo le puse el Gallo Rápido, porque estaba comiendo, y al entrar la mucama la obligaba a subirse a la mesa para hacerle el sexo desesperadamente. Después se deshacía de la infeliz, y seguía comiendo como si nada. Usaba a las mujeres de nivel social inferior como objetos sexuales”. Un miserable espécimen dogmático.

Quizá Ernesto (hipotéticamente) en algún momento hubiera formado su propia familia Manson. En enero de 1957, como indica su diario de Sierra Maestra, Guevara mató de un disparo a Eutimio Guerra porque sospechaba que estaba pasando información al enemigo: “Acabé con el problema con una pistola del calibre 32, en el lado derecho de su cerebro… Sus pertenencias ahora son mías”. Posteriormente, en una carta dirigida a su padre, refiriéndose a dicha ejecución, admitió “Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar”. Luego dispararía a Aristidio, un campesino que expresó su deseo de abandonar la lucha en cuando los rebeldes trasladaran su ubicación. Después, mientras se preguntaba si Echevarría, hermano de uno de sus camaradas, en concreto “realmente era lo suficientemente culpable como para merecer la muerte”, no le tembló el pulso a la hora de ordenar su asesinato por crímenes no especificados: “Tenía que pagar el precio”. En otras ocasiones simulaba ejecuciones, aunque no las llevara a cabo, como método de tortura psicológica.

La figura de Guevara actualmente representa los ideales que el mismo ultrajaba con locura febril. La palabra objetividad, poco a poco va adquiriendo pilares de anacronismo, en tanto a propósitos como en el impacto que conllevan los mismos. Cuando se tiene como fuente de conocimiento social la visión de un selfie stick, grabando un panorama egoísta, conseguimos domiciliar un manifiesto contra nosotros mismos; nos permitimos enjuiciar bajo lemas arcaicos los orígenes misericos de nuestra condición o en su defecto defender hasta la muerte lo que está bien o mal, siempre y cuando estemos seguros de que nuestro circulo va a estar de acuerdo con ello, porque de otra forma es educar al prójimo. En el mejor de los casos, quizá exista un ejercicio mental en la subjetividad que, en el peor de los casos, el pensamiento de pavada encasille en lo incorrecto. Poco a poco se está abriendo brecha a nuevos dogmas que circulan como la “la verdad” y la “defensa de los derechos”, simplemente que aún no hay profetas (mayores o menores), ni epígrafes, ni cánones… La imagen del Che se va a seguir comprando porque la muchedumbre es una identidad ficticia, así como sus héroes. El problema de estas masas es su supuesta originalidad; se empieza primero como individuo y luego como sociedad, libres (por si acaso).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: