ENSAYOS Opinión Política

En fin, la hipocresía

Ilustración: David Ramírez

Chairos, fifís, conservadores, liberales, derechistas, izquierdistas; divide y vencerás, dicen que dijo el buen Julio César, y no estaba tan equivocado, la actualidad de la política mexicana es eso, unos contra otros. Nos hemos encargado de seguirle el juego a los mandatarios, de creer las mentiras y ver en ellas el cambio, la solución. Nos hemos prestado a ser usados como peones para proteger a los reyes. Caímos en su juego hipócrita.

Los discursos políticos suelen ser muy engañosos, llenos de habladuría, promesas, mentiras y por allí una que otra verdad a medias, y es con ello con lo que buscan endulzar los oídos de la población. Aunque, la mayoría de las veces ese mismo discurso es usado en su contra, por la misma población y en ocasiones, por sus adversarios. Un ejemplo claro de alguien que utiliza este recurso es el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien siempre se encarga de recordarle sus errores a otros. Y está bien, un representante que expone las mierdas que hacen sus colegas es un representante que merece mi respeto, siempre y cuando no esté manchado de lo mismo.

Casi ningún señalamiento que hace un político sobre otro está equivocado. Cuando Obrador dice que la administración de Calderón es responsable de la sangre que se derramó por el país durante la guerra contra el narco, es cierto; cuando la senadora Citlali Hernández señala al gobierno panista de Diego Sinhue de incompetente ante la inseguridad que se vive en Guanajuato, está en lo correcto; cuando Juan Carlos Romero Hicks denuncia la falta de planeación y respuesta de parte del gobierno federal ante la pandemia, también tiene razón; y si siguiera con ejemplos de cómo los políticos son sumamente críticos cuando se trata de su adversario, no termino.

Las acusaciones que cualquier funcionario hace de otro se vuelven absurdas cuando son incapaces de ser igual de críticos con su color de partido. Para los morenistas, todos son corruptos, menos los morenistas; para los panistas, todos son incompetentes, menos los panistas; para los priístas, todos son mentirosos, menos los priístas; y así, todos comparten entre sí la característica por excelencia de los que gobiernan nuestro país: la hipocresía. Parece que esa misma es el principal requisito para alcanzar los altos estándares de poder en México.

Y bueno, de esos unos y esos otros, ¿quién se salva? Es realmente difícil elegir una inclinación política porque la calidad de las opciones que tenemos no es para nada prometedora y, por lo mismo, muchas veces ese discurso hipócrita es muy bien aceptado por nosotros, el pueblo, y no nos culpo (del todo), la historia mexicana es lamentable, desde la colonización nos han hecho como quieren y es entendible que mantengamos la esperanza de que llegará al menos uno que destaque por hacer bien su trabajo pero esa misma esperanza no debe fungir como una venda que nos tape los ojos.

No podemos dejar de ser críticos con nuestros gobernantes porque la crítica es nuestra mejor arma para exigir, elegir y encaminar el futuro de nuestro país. Si entre ellos van a hacer su politiquería, nosotros como ciudadanos debemos mantenernos herméticos y nuestro papel es estar al pendiente de las decisiones que tomen, señalar las fallas y no dejar que nos quieran ver la cara. No son salvadores, son políticos, es hipocresía.

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