DESIGUALDAD ENSAYOS Opinión

La pandemia que nos obliga a evolucionar: ¿Será la nueva economía mundial?

Joel López *(aporte de colaborador externo)

Fotografía: Rolando Ramos Cardona

Los sistemas de extracción, transformación, producción y consumo de los recursos que el mundo nos da, sin duda, han sido causantes de epidemias, porque se sustentan en la generación de capital mediante la apropiación, la degradación de los recursos naturales y del trabajo. En este sentido, los procesos industriales se basan en solo generar e incrementar ganancias a costa de la salud del trabajador y del consumidor.

Por ello, detonan enfermedades derivadas de virus y, a pesar de que empresas transnacionales agrícolas y ganaderas están conscientes de esta problemática, realizan actividades que significan riesgos sanitarios y sobre todo afectaciones a nuestros ecosistemas. Esta mutación del coronavirus, que no es nuevo, y muchos sabemos, el COVID-19 ha sido una de las tantas pandemias del siglo XXI.

La primera de ellas fue el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), en 2002; la gripe aviar, en 2005; la gripe porcina, en 2009; el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS), en 2012; el brote del ébola, en 2014; y el virus del zika, en 2015. Son 6 pandemias que han ocasionado pérdidas por más 400 mil millones de dólares y, hablamos también de pérdidas humanas.

Para tener en claro lo que se viene, si es que la emergencia por el COVID-19 durase otros 2 o 3 meses más en todos los países industrializados y en vías de industrialización como México, los invito a que veamos esta situación como una obra de teatro. No con ello sin dejar a un lado lo real y la seriedad de la problemática. “Tercer acto”: el proceso de producción y generación de bienes y servicios se contrae, cae, no hay mercancías disponibles para el mundo, la pobreza en ascenso al borde de la miseria, violencia social y natural voraz en incremento, desigualdad preponderante, el mundo lastimado y pidiendo que lo dejen en paz, necesita un gran respiro…

En América latina y en México vivimos un momento donde se han suspendidos actividades sociales, culturales y económicas. Pero no todo es fácil, los que tenemos un empleo estable podemos hacerlo, por ejemplo en el comercio informal la gente va al día, por lo que debe jugarse la vida y exponer la salud, aunque al instaurarse medidas más restrictivas no podrá salir ni obtener recursos para comer.

En esta fase de la cuarentena, los gobiernos deben exigir que las empresas paguen los salarios a quienes deban permanecer en casa, ya que con el pretexto de la crisis pretenden aplicar la flexibilización laboral y efectuar despidos. Pero las empresas que generan empleos, ¿de qué forma se ven beneficiadas con estas medidas?, porque en México se siguen pagando impuestos. En varios países de occidente, por ejemplo, muchos países adoptaron medidas de protección, dando prórrogas o simplemente no están captando los impuestos. No se les exige.

Hasta ahora las consecuencias directas de la pandemia han ocasionado pérdidas económicas que superan los 300 mil millones de dólares en el planeta Tierra, solo por el COVID-19, ahora sumemos los más de 400 mil millones de dólares que se han perdido por las demás pandemias… Esto es catastrófico para la economía mundial. El país ha registrado una baja de ocho por ciento en la Bolsa Mexicana de Valores y el tipo de cambio se ha depreciado por arriba de los 25 pesos por dólar.

Esta crisis también se refleja en el sistema de salud dando como resultado que la lucha de clases sea más visible, donde los privilegiados tienen mejores hospitales y sistemas de salud de primera y, donde los involucrados en el sector informal resultaron los más desfavorecidos, pues no pueden guardar cuarentena, por ejemplo. El sistema de salubridad carece de la capacidad para resolver el problema (tanto el IMSS como el ISSSTE) porque en México el modelo neoliberal recortó el Estado de Bienestar y redujo el acceso a los servicios para todos.

Los “grandes” economistas creen que la mano de obra calificada, súper calificada o, simplemente, mano de obra y los procesos industrializados, tecnológicamente hablando (robots, máquinas que hacen máquinas, tecnologías avanzadas), será la forma de salir avante de esta y otras problemáticas. Sin embargo, hemos visto que en la realidad muchas empresas se han detenido por la falta de mano de obra y por la tecnología disponible.

Es momento de que esta pandemia nos de una nueva perspectiva hacia nuestros usos y costumbres, hábitos como humanos y cómo tratamos a nuestro mundo, invertir en tecnologías verdes, plantear postulados de la economía ecológica y de la economía ambiental, intentar echar una apuesta a la utopía sustentable y/o sostenible, reforzar el estado de bienestar, participación ciudadana en la toma de las decisiones sociales y políticas, apoyar a los pequeños y medianos empresarios, llevar a cabo reformas fiscales progresivas, proteger a los trabajadores que están afrontando este momento crítico, no dejar a un lado a la gente intelectual y científica del país, trabajar sobre la equidad de género e inclusión social, tampoco dejar a un lado a los más desfavorecidos, equilibrar la repartición de los recursos escasos, en fin, podría tomarme todo el día planteando soluciones, pero no acabaría porque ello nos corresponde tanto a todos y cada uno de los actores de la sociedad, como a los gobiernos que nos representan.

No es el fin de nuestros tiempos, ya que se está viviendo una cuarta revolución industrial tecnológica y espero que sea una revolución más verde ecológicamente hablando. Pero no va ser así, si no empezamos con estas y otras muchas más soluciones, que como reitero debemos empezar a echar andar.

Así culminó con una frase de José Luis Sampedro:

“Hay dos clases de economistas: los que quieren hacer más ricos a los ricos y los que hacemos menos pobres a los pobres.”


* En NI QUE FUERA POLÍTICA recibimos aportes de colaboradores externos, no nos hacemos responsables por su opinión particular pero promovemos su libertad a expresarla. Más información en https://www.niquefuerapolitica.com/como-mandar-tu-aporte

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