ENSAYOS

EL CONJURO MÉDICO Y LA SALUD JURADA

Ilustración: Carlo Ornelas

Juro solemnemente ante Dios y en presencia de esta asamblea llevar una vida digna y ejercer mi profesión honradamente…

Los obreros del sistema de salud en México son en realidad la fuerza basamental de las instituciones de salud que de todas las maneras posibles luchan una batalla silenciosa, un nuevo esclavismo moral del que no hemos encontrado una salida fácil. Pero, ¿fácil para quién?
Si te quedas, lo harás bajo un escarnio de heroísmo y si te vas, eres una desdicha.

¿Los máximos sacrificios siguen de moda? ¿La salud no se predica como el cuidado del cuerpo de uno? ¿El debate sobre la vida sigue tan amplio y abierto como para matar gente por “salvar gente”?

Sinceramente no veo en ninguna universidad del país que solo egresen 6 o 7 estudiantes para poner tanto empeño en “mantenerse en el puesto y tener bien puesta la camiseta”, ¡Por Dios! Hay cientos de estudiantes generación tras generación que se podría gestionar de mejor manera para desmitificar estas palabras de la ética profesional en los trabajadores de la salud.
Me abstendré de todo cuanto sea nocivo o dañino, y no tomaré ni suministraré cualquier substancia o producto que sea perjudicial para la salud…

Por medios anónimos sabemos ahora que los pasantes de enfermería de la UG están viviendo una injusticia respecto a sus labores como pasantes que son y que son éticamente inquebrantables de acuerdo con palabras de las coordinaciones de servicio social profesional, gobierno local y federal.

La Coordinadora del servicio social profesional del Estado avaló la posición del gobierno federal del retirar la plaza a los pasantes que se retiren por medio de un par de “opciones”:
O se quedan, firmando como voluntarios con un bono que procede de la Universidad o se retiran a guardar su propia salud (totalmente sin compromisos quesque profesionales porque todavía son estudiantes) pero perdiendo la plaza de su servicio social, quedándose sin título.
Haré todo lo que esté a mi alcance para elevar el nivel de la enfermería y consideraré como confidencial toda información que me sea revelada en el ejercicio de mi profesión, así como todos los asuntos familiares en mis pacientes…

La Universidad de Guanajuato no ha dado la orden de retirar a los pasantes, pero están dando “el permiso sin consecuencias ” a través de un comunicado oficial para que se retiren, pero no contaban con que el sistema de salud y las coordinaciones de servicio social se negarían rotundamente y cubrirían sus actos con acciones como las que menciono. Entre la espada y la pared, ¿a quién se le reclama?

Seré una fiel asistente de los médicos y dedicaré mi vida al bienestar de las personas confiadas a mi cuidado.

¿La Universidad de Guanajuato sigue siendo responsable de sus estudiantes?
¿Siguen siendo estudiantes de la UG aquellos que hoy son obligados a prestar servicios que profesionalmente no han formalizado?

¿La identidad universitaria es un mito que solo los privilegiados gozan en términos de protección?

La pandemia nos deja claro que una vez más que el gobierno está dispuesto a tomar cualquier medida desesperada por cubrir sus deficiencias y la Universidad lo solapa, únicamente cumpliendo con un protocolo condescendiente con sus ánimos de prestigio.

Ahora, los pasantes de medicina solo actuarán hasta fase 3, pero las pasantes de enfermería estarán en contacto directo de ser así con positivos o sospechosos de Covid-19.

Y todas estas “acciones voluntarias” son bajo la completa responsabilidad de los mismos pasantes, lo que es, si llega a ver un contagio de este personal apañado, no los atenderán.

Todo esto sin mencionar la mala organización del personal administrativo de las dependencias de salud en el país que arriesga innecesariamente a sus prestadores de servicio social y personal en general.

Entonces, ante casos positivos y sospechosos, ¿quién los va a atender y con qué material?
No hay equipo adecuado para los médicos que se enfrentan cara a cara con el paciente, menos para las enfermeras y mucho menos para los pasantes.

Reflexionando sobre los hechos de la llegada de la enfermedad pandémica al país y finalizando podemos advertir que nuestro sistema de salud y en general ninguno de nuestros sistemas funcionan bien, al menos desde un plano organizacional y administrativo.

“No tenemos a nadie que nos ayude, solo nos queda ir a prestar servicio y esperar que no tengamos contagios”
-Anónimo

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