CULTURA ENSAYOS

El humor como arma

Fotografía: Rolando Ramos Cardona

Desde sus orígenes en Grecia y Roma, con Aristófanes, Menandro, Plauto, etc., la comedia ha sido un escape de la sociedad para desconectarse de los problemas de la vida cotidiana, dejarse entretener y soltar una que otra risa. Con el paso del tiempo, la comedia ha ido mutando, en cuanto a temas y formas de presentarse.

Hace unos días estaba cenando con mi familia y como ya es costumbre, salió un tema que generó un debate en la mesa. El tema: “Los límites de la comedia”. Pero, ¿por qué ese tema? ¿De cuándo a acá la comedia es un tema de discusión? ¿De cuándo a acá el humor tiene límites o restricciones? ¿De cuándo a acá tengo que elegir de qué me puedo reír?

Desde hace muchos años, la comedia además de ser entretenida, divertida, un escape, etc., ha sido hilarante, contestataria, rebelde y en algunos casos, burlesca y ofensiva. Se hacen chistes de todo, desde el perrito que se llamaba pegamento, que se cayó y se pegó, hasta chistes raciales que pueden llegar a ser (no siempre) racistas, chistes de diferencias de género que pueden llegar a ser (no siempre) misóginos o misándricos, chistes de diversidad sexual que pueden llegar a ser (no siempre) homofóbicos.

La discusión entorno a este tema ha ido acrecentando en los últimos años, siendo llevada al grado de querer llevar a juicio a comediantes, tal es el caso de Dani Mateo, comediante español acusado por la opinión pública de cometer un delito de ultraje a símbolos nacionales y por otro delito de odio, después de sonarse la nariz con la bandera de su país. Ante estas acusaciones, Dani Mateo declaró:

“Estoy algo preocupado porque estamos llevando a un payaso frente a un juez por hacer su trabajo y eso me preocupa mucho por la imagen que da de mi país y de mi bandera.”


Para Mateo, la comedia es el máximo exponente de la libertad de expresión:

“Para mí el humor es el máximo exponente de la libertad de expresión, porque es el derecho no solo a decir lo que te salga de los huevos, sino a hacerlo sin ni siquiera pensarlo.”


Entonces, ¿podemos o no hacer un chiste de lo que sea? ¿Podemos reírnos de cualquier tema sin repercusión alguna? Considero que no. En la sociedad actual existe un compromiso por velar y hacer valer los derechos humanos de todos. Y sí, la comedia es un entretenimiento, es una ficción, no dejará de ser un escape y al final de cuentas, un chiste, pero si no buscamos generar una comedia responsable en la que tanto los comediantes como el público, sean conscientes de los temas que están tratando o escuchando, estamos más expuestos a caer en problemas sociales como el bullying o la discriminación. Coincido con Dani Mateo con que el humor puede ser uno de los máximos exponentes de la libertad de expresión, pero como toda libertad, esta también tiene su fin en cuanto empieza la libertad del otro.

Después de todo, somos lo que consumimos, y si somos responsables ante la comedia que consumimos, podemos utilizarla a nuestro favor y a favor del bien común. El humor es un arma de doble filo, podemos hacer un chiste de diversidad sexual que busque concientizar o hacer un chiste racial que caiga en lo racista. ¿Cómo prefieres utilizar esta arma?

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